Bajá un cambio, viví slow 🐌


Empiezo escribiendo este post sentada en mi escritorio un día de sudestada. El cielo está de un gris plomo y la laguna parece de acero. El pasto verde furioso alimentado por las gotas que caen sin cesar parece ser el único color que queda en este mundo gris. De repente un trueno de esos que asustan me hace tomar dimensión de mi casa y agradecer el refugio. Al lado mío una taza de té de menta dibuja con lenguas de vapor sobre el aire fresco de la mañana.


Todo esto que te lo puedo contar porque decidí empezar el día haciendo lo que vamos a predicar: vivir slow. Usualmente me levanto, desayuno a las corridas para empezar la jornada laboral y sacarme los millones de pendientes que tengo desparramados por la agenda y el Google Calendar. Si fuese una mañana como cualquier otra, no me hubiese detenido a analizar el paisaje (¡cómo me gusta trabajar con lluvia!), el vapor de mi té hubiese pasado desapercibido, porque en la carrera de la vida esos detalles nos son ajenos.


Cuando era chica recuerdo que los veranos eran de chicle, se estiraban de forma que parecían ser eternos. Y sin embargo ahora los días, semanas y meses transcurren con una velocidad que da vértigo (¿en serio ya pasamos 7 meses en cuarentena?😱). Vivir una vida más lenta es necesario. Por nuestra salud física y mental, vivimos detrás de nuestra lista de pendientes como hámsters en una rueda que no nos lleva a ninguna parte. Tachamos 10 pendientes y mágicamente se suman 20 más. Nunca es suficiente. La ilusión de que esa lista va a estar en cero es sólo eso, una ilusión. Porque siempre vamos a encontrar un proyecto nuevo, algo que podríamos hacer mejor, algo que queremos aprender.


Con esto no queremos decir que no lo hagas. Simplemente que te tomes el tiempo de disfrutar de todos estos pequeños detalles que en la diaria pasas por alto. El olor en el cuello de tus hijos al despertar, el aroma al café recién hecho en la mañana, el crujir de las tostadas en tu boca y el placer del agua caliente corriendo por tu cuerpo cuando te das una ducha para lavarte el cansancio.


No todo tiene que ser ya, la inmediatez es una trampa que nosotras mismas tejimos y de la cual nos es difícil escapar. Si estas cansada, descansá. Una siesta de media hora no va a derribar tu plan maestro de conquistar el mundo. Si tenés un libro que querés empezar hace meses, robale 1 hora de tu vida a tu trabajo, a los quehaceres domésticos o a la responsabilidad que sea y empezalo. Te vas a sentir mejor, te lo decimos y NOS lo decimos.

Leímos la siguiente frase en un capítulo del libro Titanes de Tim Ferriss mientras hablaban sobre meditación: “Si no tienes 20 minutos para meditar a diario, es porque en realidad necesitas dos horas”. Cambiá la palabra meditar por cualquier actividad que quieras hacer y pensá si en realidad no estás necesitando dos horas.


Si te interesa bajar un cambio y empezar a vivir más despacio, te recomendamos la entrevista de Dani Dini con Carl Honoré, escuchala en Spotify haciendo click aquí. Si querés leer sobre el tema te recomendamos el libro de éste último El elogio de la lentitud, podés comprarlo online haciendo click aquí o en Kindle haciendo click aquí.


¿Qué harías para vivir tu vida más slow?🦥


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