Oratoria, la habilidad para crecer

Están quienes mueren por subir a un escenario y quienes tienen terror de hacerlo. No sabemos en dónde estás parada, pero lo que sí sabemos es que la oratoria es una de las habilidades más demandadas de los últimos tiempos.


“Mamá quiero ser speaker”. Muchas de nosotras soñamos con subirnos a un escenario estilo TED Talks, ¿a que si? Pero ahí no se llega de casualidad, se llega siendo muy buena en tu campo de expertise, y también dominando la oralidad como nadie.


¿Por qué la oratoria es tan importante?


Por varios motivos, acá van:


1. La comunicación es la base de toda interacción con otras personas. Mejorar tu oratoria va a hacer que tus clientes, pares, y hasta familia y amigos, interactúen mejor con vos. No es solo lo que decís, es el tono de tu voz, las palabras que elegís y tu postura lo que hacen de tu mensaje un éxito o un “Hasta la vista baby”.


2. Te vas a creer mil. Nah, no tanto... Pero lo cierto es que, si te podes comunicar efectivamente ante una gran audiencia, tu autoestima y confianza se van a elevar por los cielos. Si sos de las que tenés miedo a hablar, no estás sola 🤐. El 76% de las personas sufre de miedo a hablar en público o de pánico escénico. ¡Son un montón!


3. No solo hay que serlo, también hay que parecerlo. Por más que odiemos esa frase, es la cruel verdad. Si sos experta en un tema, pero cuando disertás en público te tiembla la voz, tu postura es encogida y dudas de lo que decís, estás en el horno. Tu mensaje no va a ser creíble. Para posicionarte como referente tu discurso tiene que ser claro y vos tenés que mostrarte segura y confiada de lo que estás diciendo.


Ahora que ya sabés todos los beneficios de tener una buena oratoria, van algunos tips para que superes ese miedo a hablar en público (no te preocupes que ninguno incluye imaginarte gente desnuda🤭).


TIPS:

  • Tené un objetivo claro y armá tu discurso alrededor de él. ¿Querés Informar?, ¿formar?, ¿persuadir?, ¿entretener? Definilo con claridad y respétalo.


  • Estructurá tu discurso para que tenga un orden que te ayude a comunicar tus ideas. Que tenga una Introducción (o Exordio en Oratoria), un cuerpo y un Cierre o Peroración. ¿Ahora entendés de dónde viene la frase “Me dio una perorata”? Dedicale MUCHO a la introducción. No necesariamente tiene que ser larga pero si importante, de impacto.


  • Tu cuerpo también habla, cuidado con lo que dice . Mantené una postura erguida, ya sea que estés parada o sentada. ¡Ojo con los brazos y manos! Dejar las manos en los bolsillos es un NO rotundo 🚫. Al igual que poner los brazos cruzados o en jarra en la cadera, esas son posturas que pueden crear cortocircuitos con tu público aunque no te des cuenta. Sonreí, la vida es más linda con una sonrisa estampada en la cara. Si estás parada en un escenario, movete. No te quedes tipo estatua de la acrópolis porque vas a adormecer a tu público. Tampoco te toques el pelo todo el tiempo, es una muestra de nerviosismo que no va a pasar desapercibida para tu audiencia.


  • Tené un apoyo visual para evitar las tan temidas lagunas. Esto no significa que vas a estar leyendo de una presentación, simplemente es un apoyo para darle orden al discurso y que no se te olvide nada.


  • Practicá, practicá, practicá. La práctica hace al maestro dicen y es totalmente cierto. Metele horas de práctica frente al espejo, frente a tu familia y amigos. ¡Que te banquen que para eso están! Grabate y mirá la grabación, da cosa lo sabemos pero es efectivo para detectar tics, temas posturales y muletillas.


  • Hacé uso de tus mejores aliados. Los silencios, podés usarlos para crear suspenso y para respirar… ¡No te olvides de respirar! Tu tono de voz, ni gritos ni murmullos. Un tono de voz firme pero en el volumen adecuado va a captar la atención de tu audiencia. Los matices, es cambiar el tono a lo que estoy diciendo. Si contas algo que querés que de intriga o suspenso, que tu voz acompañe ese momento. Matizá siempre.


  • Por último, encomendate a algo o alguien. Sí, esta es la parte "mágica". Llevá ese “amuleto de la suerte”, dedicale en tus pensamientos la exposición a alguien que para vos sea importante. Somos seres que depositamos el anhelo de la ilusión en algo que va “a hacer” que suceda. Usalo acá, depositá tus miedos y tus ilusiones ahí y salí a comerte el mundo.


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¿Cómo viene tu oratoria?

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